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La capital de la alubia

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22/10/2009

 

Mantecosa, suave y de baja harinosidad son algunas características que definen a las cuatro variedades ‘reinas’ amparadas por el Consejo Regulador de la IGP Alubia de La Bañeza-León: pinta, canela, plancheta y riñón. Quien haya tenido la suerte de probar esta alubia estará de acuerdo con las características que describen a la única legumbre que cuenta con este distintivo de calidad, junto a su ‘hermana’ de El Barco de Ávila, también catalogada bajo el sello de la Indicación Geográfica Protegida. La ciudad de La Bañeza nunca ha permanecido indiferente ante su cultivo, que alcanza las 200 hectáreas inscritas en toda la comarca y que ha convertido a esta materia prima en una de sus principales señas de identidad en la cocina.
Toda una tradición 
 
La alubia es una de las señas de identidad de la dieta mediterránea
 
El ejemplo más clarificador que demuestra el peso de la alubia en La Bañeza es la célebre Alubiada, que siempre a principios de octubre convierte la Plaza Mayor de la localidad en un amplio comedor al aire libre. En la última edición se repartieron más de 6.000 raciones entre los asistentes a esta cita culinaria, convertida en una de las fiestas gastronómicas más multitudinarias de Castilla y León. Toda una tradición que arranca la víspera con el remojo de la legumbre, y que se materializa al día siguiente con un jugoso guiso que consigue congregar todos los años a miles de personas en torno a los fogones y las enormes cacerolas instaladas en pleno centro de la localidad bañezana. Desde primeras horas de la mañana, los cocineros encienden los fuegos iniciando la elaboración del guiso de forma lenta y meticulosa, que culmina al medio día con el reparto en cazuelitas de barro.
Resulta curioso el nacimiento de este encuentro gastronómico, que surgió -hoy se sigue manteniendo- fruto de la unión de un grupo de cocineros integrados en el colectivo local La Tartera. La buena sintonía entre los cocineros, de donde surgió la idea de este encuentro gastronómico en torno a la alubia, fructificó hasta llegar a la séptima edición de este año, con el veterano Paco Rubio al frente de una ‘misión gastronómica’ que en cada edición bate su propio récord, tanto de asistencia, como de raciones repartidas.
Pero La Bañeza es mucho más que esta importante referencia gastronómica. La cita con la alubia nunca ha sido considerada como un apunte aislado dentro del calendario festivo, ni como el único momento de disfrute en su degustación. El guiso o cocido de alubia es uno de los platos más representativos de la comarca, hasta el punto de que los restaurantes locales siempre han tenido en cuenta la receta a la hora de incorporarla a su comanda, desde el prisma de aquellos establecimientos más tradicionales, hasta los más vanguardistas.
La alubia es una de las señas de identidad de la cultura y la dieta mediterránea, pero también del marco geográfico de Castilla y León, y de una localidad que nunca ha dado la espalda a su legumbre más famosa. La Bañeza, epicentro de este cultivo en la provincia de León, es mucho más que legumbre. Importante también es su cocina de las ancas de rana, y el vino, pues de forma reciente una bodega ha apostado por el cultivo del viñedo y tanto sus elaboraciones como sus hectáreas ya están inscritas en el Consejo Regulador de la DO Tierra de León. Un proyecto enológico que devuelve a La Bañeza una parte del esplendor que, en el pasado, la convirtió en célebre por sus afamados vinos de aguja.
Conviene no olvidar otra cita festiva bañezana, como son los Carnavales. Las orejas, torrijas y dominós de Carnaval son algunas de las recetas asociadas a estas celebraciones. Además de los dulces de temporada o los asociados a una fiesta o tradición, hay otras elaboraciones muy conocidas, como los imperiales -con la base de la almendra como uno de sus ingredientes más valorados y exquisitos-, las yemas o las angélicas. La vinculación repostera de muchas familias bañezanas explica el prolijo número de referencias que hoy se mantienen en los obradores locales.
Pero la oferta gastronómica de la alubia y las ancas de rana estaría coja sin el componente cultural y patrimonial que rodea este enclave de la geografía leonesa, considerado un importante nudo de comunicaciones. Conviene no olvidar que La Bañeza hoy forma parte de una de las principales etapas del Camino de Santiago del Sur -o también denominada de la Vía de la Plata- en dirección a Compostela, convirtiéndose en uno de los hitos de la ruta jacobea en la región.
Las primeras referencias históricas de La Bañeza se centran en el pueblo astur. La antigua ciudad de Bedunia -de donde procede el nombre de la localidad que hoy conocemos- se sitúa muy cerca de la actual La Bañeza, en San Martín de Torres. La Bañeza merece un paseo por sus calles y un recorrido por lugares de especial interés. Desde las casas de diseño modernista que se asoman a la Plaza Mayor -incluido el edificio que alberga el Ayuntamiento local-, las capillas o algunos monumentos de especial relevancia, como el que la ciudad dedicó a uno de sus hijos más ilustres, el músico y compositor Odón Alonso, o la estatua al peregrino, que recuerda la importancia de este enclave jacobeo en el conjunto del trazado de la Vía de la Plata.
                     
Paco Rubio, el ‘padre’ de la Alubiada
 
Paco Rubio recibía en la última Alubiada el título de Cocinero Mayor. Un reconocimiento que premiaba su trabajo al frente de la organización y puesta en escena de esta fiesta gastronómica, que este año cumplía la séptima edición. Paco Rubio recibía emocionado este reconocimiento, que coincidía con su retirada de los fogones, pues hace un año decidía cerrar el restaurante que llevaba su nombre en La Bañeza para disfrutar de la jubilación.
A pesar de haber trasladado su residencia a Madrid, Paco Rubio siempre permanecerá vinculado a La Bañeza. El cocinero de la voz rasgada atesora uno de los currículos profesionales más envidiables de cocina de Castilla y León. Tras permanecer durante 22 años como jefe de cocina del Palace Hotel de Madrid -en su época, uno de los más importantes de Europa- y pasar por Paradores, en el año 2000 decidió abrir restaurante en la localidad natal de su mujer, María Ángeles, convirtiéndolo en el establecimiento de más renombre de La Bañeza, tras el cierre de Casa Boño.
 
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