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Vino de la Ribera del Duero

Denominación de calidad: 

Tipos de Vinos

La Ribera del Duero produce una amplia y sugestiva gama de vinos que abarca desde rosados a tintos, bien sean jóvenes o envejecidos.
Los tipos de vino amparados por la Denominación de Origen son:

1. Rosados, con una graduación alcohólica adquirida mínima de 11% en volumen y elaborados con un mínimo de un 50% de las variedades tintas «Tinta del País», «Cabernet-Sauvignon», «Garnacha Tinta», «Malbec» y «Merlot». Son de color rosa guinda muy débil, con destacables matices rosa fresa y tenues irisaciones azules o violáceas en capa fina. Color de la gama de los rojos, en mayor o menor medida según la aportación de «Tinta del País». Presentan aromas primarios, frutales, típicos de las variedades «Tinta del País» y «Albillo». Matices de bayas silvestres. Son frutales, frescos y ligeros en boca.

2. Tintos, con una graduación adquirida mínima de 11,5% en volumen y elaborados con un mínimo de un 75 por ciento de la variedad «Tinta del País» (considerada como variedad principal) y el resto con las variedades «Cabernet-Sauvignon», «Malbec», «Merlot», «Garnacha Tinta» y «Albillo». En cualquier caso, la participación en estos vinos de la variedad «Tinta del País», sola o junto con las variedades «Cabernet-Sauvignon», «Malbec» y «Merlot» no deberá ser inferior al 95 por ciento.

Los Tintos «Jóvenes» son vinos sin permanencia en madera, o con un paso por barrica inferior a 12 meses. Estos vinos llegan al mercado pocos meses después de la vendimia. Poseen un color rojo guinda muy intenso, con importantes ribetes azulados, añil, violeta y púrpura. Gran intensidad de color muy vivo. A veces, ligeros matices rubí. En fase olfativa, presentan aromas primarios importantes y densos en la gama de la fruta madura y bayas silvestres (mora y zarzamora). Los aromas secundarios no son importantes, con un ligero matiz de sulfhídrico que desaparece rápidamente y los caracteriza. Son amplios en boca y plenos de sabores, con una perfecta ligazón de los taninos y una componente ácida muy equilibrada.

Los Tintos de «Crianza» son vinos que han permanecido un mínimo de 12 meses en barrica de roble y se comercializan posteriormente al 1 de diciembre del segundo año, tras la vendimia. Su color evoluciona del oscuro picota intenso al rojo guinda con corazón de rubí. Destacados violáceos en capa fina, que denotan fuertes matices de juventud. Presentan aromas frutales intensos ensamblados con los matices propios de maderas nobles, que abarcan desde los especiados de vainilla y coco a los tostados torrefactos de café y cacao. Son carnosos, estructurados y redondos, de componente tánico equilibrado, presentando un paso de boca aterciopelado, plenos de sabores, con amplia persistencia y potente retronasal.
Podrán utilizar las indicaciones «Reserva» y «Gran Reserva» únicamente los vinos Tintos de añadas concretas que hayan adquirido una armonía en el conjunto de sus cualidades organolépticas y una riqueza aromática destacada.

Los Tintos «Reserva» son vinos con 36 meses de envejecimiento entre barrica y botella cumpliendo un mínimo de 12 meses en barrica. Llegan al mercado posteriormente al 1 de diciembre del tercer año, tras la vendimia.

Los Tintos «Gran Reserva» son vinos de excepcional calidad que cumplen un envejecimiento mínimo de 60 meses, en total, con al menos 24 meses en barrica, seguidos de 36 meses en botella. No pueden llegar al mercado antes del 1 de diciembre del quinto año, después de la vendimia. Son vinos de lenta evolución, bien cubiertos y de lágrima densa, con colores que evolucionan del rojo picota granate al rojo rubí. Presentan ribetes rubí que se integran con los tonos teja en capa fina. En fase olfativa son limpios, finos e intensos, con aromas de fruta sobremadurada y confitada, aterciopelados y profundos. Aromas muy complejos que mezclan almizcles con cueros, minerales y balsámicos. En fase gustativa son carnosos y potentes, bien constituidos y equilibrados. Amplios y robustos en boca. Vía retronasal larga y persistente, que recuerda las sensaciones olfativas donde se potencian de manera más acusada los aromas terciarios propios del envejecimiento.

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