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Castilla y León cultiva más de mil hectáreas cuya variedad de 'Medina' es la única que tiene Marca de Calidad

La lechuga, en todas las mesas

16/07/2011
ANA SANTIAGO
Castilla y León es una gran consumidora de lechuga, en muchas variedades, y cultivadora con más de mil hectáreas dedicadas al producto de esta hortaliza que cuenta además con la única Marca de Calidad 'La lechuga de Medina' desde 2010. La comarca de Las Merindades, concretamente la zona burgalesa de Villarcayo, Medina, Trespaderne y Frías, produce esta variedad de lechuga, la batavia, sabrosa, crujiente, sin amargor y tierna. Supone dicha patente que la etiqueta del producto indica la fecha de recogida y envasado y la procedencia. Su producción se concentra en 75 hectáreas. La lechuga, aunque puede usarse como cualquier otra verdura hasta en puré, tiene su mejor consumo, tanto por riqueza nutritiva como gastronómica, cruda en ensaladas. Su variedad -romana, rizada, batavia, cogollos, francesa, hoja de roble, iceberg, lollo rosso...- permite hacer interesantes creaciones de color y sabor y admite una amplia combinación con frutas, dados de pollo, quesos, salmón ahumado, atún o bonito o sardinas en aceite, escabechados de caza o pescado, con tradicionales hortalizas como pepino o tomate y variadas salsas más clásicas como los aliños de aceite, sal y vinagre, más sofisticadas con el añadido de yogur -mejor de cabra- o mostazas...
 
Como plato principal o acompañante es recomendable y saludable. Diurética, lo que la hace indicada para la obesidad, hipertensión arterial, hidropesía (acumulación de líquidos en el cuerpo con hinchazón de los tejidos), edemas , dolor de riñón, cálculos renales, insuficiencia renal o cistitis. También mejora la circulación, previene la arteriosclerosis y disminuye el colesterol y es buena para el aparato digestivo. La lechuga tiene además un efecto tranquilizante. Ayuda a calmar los nervios y a dormir mejor y a frenar el insomnio. Es aconsejable tomar una buena ensalada de lechuga, con aceite de oliva antes de irse a dormir.
 
Las hojas internas, más blancas, pueden resultar más apetitosas pero, las externas, de color verde fuerte aportan más minerales y vitaminas. Han mirado más al sol.
 
La lechuga, sobre todo la romana, escarola o iceberg, aguantan hasta dos semanas en el frigorífico; pero es importante comprarlas muy frescas, de hojas firmes, crujientes y brillantes. También pueden adquirirse ya lavadas y cortadas, solo abrir la bolsa y aliñar. Es importante prepararlas, sobre todo si se añade vinagre, en el momento de servir para que no se amustien.
 
La lechuga asociada a la fertilidad Min era de las deidades egipcias más antiguas, su culto se remonta a la época predinástica. Durante el Imperio Medio fue asociado a Horus el Viejo como Min-Horus, y en el Imperio Nuevo con Amón-Ra, siendo muy popular. Como dios de la fertilidad y la vegetación, los griegos lo asociaron con el dios Pan. Esta hortaliza aparece en la iconografía egipcia unida al dios Min.
Tumbas egipcias de hace 4.500 años antes de Jesucristo recogen grabados que representan lechugas tipo espárrago.
 
Los romanos la consumían después de una cena copiosa para conciliar mejor el sueño. Conocían y consumían muchas variedades . El emperador Augusto fue curado de una grave afección hepática gracias al consumo de lechuga recomendado por su médico Antonius Musa. Durante la Edad Media su consumo comenzó a descender, adquiriendo importancia después en el Renacimiento.
 
En la actualidad, la lechuga se cultiva al aire libre en zonas templadas de todo el mundo.
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