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Productos Ecológicos

La cifra de cultivadores ecológicos crece pero el sector se resiste a despegar

04/01/2012
Elena R. Costilla

Cuando Juan Senovilla decidió que quería ser agricultor ecológico hace 21 años, se sumó a un grupo formado por poco más de media docena de agricultores de Castilla y León. Dos decenios después ese número ha aumentado hasta los casi 700 actuales, con una media anual de incorporaciones que ronda entre 30 y 50 titulares. Aunque el crecimiento puede parecer elevado, Senovilla, presidente del Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León, explica que estamos a «años luz» de otras autonomías como Andalucía, que lidera el listado nacional en este tipo de producción, con 880.000 hectáreas (el 53% del total de su superficie agrícola), frente a las 26.355 de Castilla y León (1,6% del total).


El año pasado, la agricultura ecológica movió en la comunidad autónoma 23 millones de euros. Una superficie que se dedica a una producción que «nació como contestación social para paliar los perjuicios de los productos químicos sobre los suelos y, con ellos, la pérdida de calidad de los alimentos». Castilla y León, explicó Senovilla en el programa 'Hablamos del campo' de Punto Radio Castilla y León, tiene unas condiciones ambientales «inmejorables» para desarrollar la agricultura ecológica, ya que cuenta con mucha variedad de ecosistemas singulares. Sin embargo, este potencial «choca» con las Administraciones que, considera, hablan mucho de agricultura ecológica pero, a la hora de distribuir las partidas presupuestarias, se hacen las «remolonas».


Reconversión


En este sentido, criticó la «paralización» de las ayudas agroambientales, que son «fundamentales» para las nuevas incorporaciones de cultivadores, ya que cubren los primeros momentos de reconversión: durante un año, el agricultor no puede vender sus productos y «necesita» ayudas para compensar las rentas que pierde hasta que sus productos consiguen el sello de ecológico, una vez que las tierras se han purificado de los productos químicos y recuperan su riqueza natural. Se trata de subvenciones que financian la Administración autonómica y la Unión Europea, este año, explica Senovilla, no se ha publicado la Orden de estas ayudas.


La agricultura ecológica responde a un movimiento mundial en el que están implicados tanto los productores que rechazan el uso de productos químicos en su agricultura y ganadería, como los consumidores que demandan «calidad y salud». Por eso, la crisis apenas les ha afectado, son fieles y se han organizado para que los productos lleguen directamente del productor al consumidor y evitar así los intermediarios y sus beneficios. Además, Senovilla sostiene que si a los productos convencionales se les sumaran los gastos ambientales que supone su producción y transporte, los ecológicos serían mucho más baratos. Desde el Consejo de Agricultores Ecológicos de Castilla y León, recuerdan que este tipo de agricultura favorece, además, la incorporación de las mujeres al sector primario.


Plan estratégico


Senovilla achaca el lento despegue de la agricultura ecológica en Castilla y León, principalmente, a la falta de un Plan Estratégico de la Agricultura y Ganadería Ecológica mientras otras comunidades como Andalucía ya han elaborado hasta tres. Hace más de una década, recuerda, se presentó el primer borrador, pero «no  ha habido respuesta». Un plan que debe contemplar aspectos como la promoción, la investigación (para reducir costes y optimizar las producciones) o el desarrollo integral a través de un plan de comercialización. Recientemente, el grupo parlamentario socialista en las Cortes autonómicas reclamó la aprobación de este plan, aunque no se han puesto en contacto con el Consejo para abordarlo.


Como el resto del sector primario, la agricultura ecológica tiene la vista puesta en Bruselas y en la negociación de la Política Agraria Común a partir de 2014. Habían puesto sus esperanzas en que contemplase este tipo de agricultura como «preferente» en la percepción de ayudas. Sin embargo, los borradores de los reglamentos que se han conocido «no lo dejan tan claro». Senovilla explica que se beneficiarán de la condicionalidad medioambiental que «ya cumplen», pero teme que la futura PAC «seguirá primando la agricultura de grandes productores, en lugar de a los pequeños».

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