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CURSO DE COCINA EN PALENCIA

El Norte ofrece las mejores recetas

09/03/2011
J. OLANO

El mejor libro de cocina es una clase presencial. Está claro, y así lo evidenció ayer el cocinero Carlos Gutiérrez, del restaurante Chapó, quien se atrevió a difundir algunos de los trucos con los que se maneja entre fogones a la decena de alumnos del primer curso de cocina con alimentos Tierra de Sabor organizado por EL NORTE DE CASTILLA.

La clase estuvo dedicada a las verduras y legumbres, y fue todo un homenaje al pimiento, el calabacín, la berenjena, el puerro, las espinacas o las acelgas. Carlos Gutiérrez se esmeró durante dos horas y media en la cocina de su restaurante para enseñar a los alumnos a hacer unas espinacas con piñones y pasas de Corinto, un pisto con el que aderezó unas berenjenas al horno, unos puerros rellenos de bacalao, unos tomates con queso, unas alcachofas con marisco o una ensalada de lentejas con foie. «Lo principal del curso es que tomen ideas y vean la cantidad de platos que se pueden hacer con un mismo producto», explicó Carlos Gutiérrez.

Los alumnos tomaron buena nota de los consejos, como que las verduras no deben hacerse demasiado para que no se eliminen sus nutrientes, o que para que no pierdan el color se puede echar una pizca de bicarbonato cuando hierven.

Los alumnos, que habían sido seleccionados mediante un sorteo celebrado entre todos los cupones que habían aparecido en el periódico y se habían entregado en las oficinas de EL NORTE DE CASTILLA, eran ocho mujeres y tres hombres. La mayoría cocinan en casa pero quieren perfeccionar sus conocimientos para deleitar a la familia y ofrecerles otros platos, como es el caso de Rosa María Marcos, que esperaba ayer aprender nuevas recetas.

La afición por la gastronomía es común entre los alumnos, incluso para el más joven, Jorge Calzán, de 22 años, quien reconocía su devoción por la cocina. Para Patricia Serna, es más, es una forma de relajarse, y su marido, al ver el cupón de participación en las páginas del periódico, decidió apuntarla. Otra de las alumnas, Conchi Miguel, se confesaba una inexperta pero que no se resiste a aprender un poco cada día, igual que Blanca Herrero, que decía que «cuanto más sepamos, mejor». El caso de Mari Carmen Garrido era algo más singular, porque es cocinera en una residencia de ancianos que quiere formarse mejor para desempeñar su trabajo, que coincide con su afición por la gastronomía.

La sesión dedicada a las legumbres y las verduras se repetirá de nuevo esta tarde, a las 17:30 horas en el restaurante Chapó (calle Obispo Nicolás Castellanos, 11) con otra decena de alumnos. El hostelero Carlos Gutiérrez, que ya tiene una amplia experiencia en impartir cursos de cocina, se mostraba satisfecho con la iniciativa, «porque son alumnos que vienen muy motivados, con muchas ganas de aprender, algunos saben casi más que yo», bromeaba.
 

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